La mejor ortodoncia para niños

La salud de nuestros hijos es siempre una de nuestras prioridades y la bucodental y no iba a ser menos. Por eso, cuando descubrimos que sus dientes se ven afectados por algunos hábitos y nos plantemos si necesitan ortodoncia, nos entran las dudas. No estamos seguros de a qué edad deben empezar con el tratamiento o qué tipos de ortodoncia para niños hay. Dentro de la ortodoncia para niños, se diferencian tres niveles de tratamientos en función de la edad y las necesidades individuales de cada niño. Veamos la mejor ortodoncia para niños en cada caso

Ortodoncia preventiva en niños

mejor ortodoncia para niños

En un primer lugar, tendríamos la ortodoncia preventiva que suele ir destinada a niños de entre 3 y 6 años. Este tratamiento busca la eliminación de hábitos nocivos que podrían estar alterando el desarrollo facial y dental de tu hijo.

Por ejemplo, una gran cantidad de niños continúan chupándose el dedo o continúan utilizando el chupete después de los 2 años. Este hecho puede tener repercusiones a nivel maxilofacial, dental e incluso en el lenguaje ya que se produce una deformación del paladar, haciéndose cada vez más convexo y profundo. Este hecho repercute también en la posición de la lengua, que no puede situarse donde debería. Además, también causa problemas de maloclusión dental, como la mordida abierta.

En este nivel, se analiza el tipo de respiración que presenta tu hijo ya que los efectos causados por la respiración bucal, muy frecuente en niños, también puede causar deformidades del paladar y las arcadas dentarias.

Por un lado, estos tratamientos de ortodoncia a edades tan tempranas hacen que los niños se habitúen a ir al dentista, pero no sólo eso, porque además se acostumbran a tener buenos hábitos en el cuidado de su boca y dientes.

Ortodoncia interceptiva para niños

En segundo lugar, tendríamos la ortodoncia interceptiva normalmente destinada a niños de entre 7 y 11 años. En este nivel de ortodoncia, se pueden utilizar tanto brackets como aparatos de expansión del maxilar, mantenedores de espacio o estimuladores del crecimiento óseo destinados a dirigir el crecimiento de los huesos maxilares permitiendo un correcto desarrollo facial y de los dientes permanentes. En grandes rasgos, corregiría problemas de mordidas cruzadas, huesos mandibulares muy prominentes o muy pequeños y problemas de apiñamiento dental.

Ortodoncia en dientes definitivos de niños

En tercer lugar, encontramos los brackets para niños de 12 años o mayores. Los tratamientos con brackets son efectivos desde que se tienen todos los dientes definitivos y se realizan con la finalidad de corregir los dientes rotados, rectificar los problemas de apiñamiento dental y conseguir una función adecuada. Cabe destacar que una correcta alineación dental es fundamental no sólo desde el punto de vista estético, sino que también reporta muchos beneficios sobre nuestra salud. En los tratamientos con brackets para niños, se utilizan los brackets metálicos o estéticos.

¿Cuál es la duración de el tratamiento de ortodoncia?

Que la ortodoncia es el tratamiento por excelencia para lucir una sonrisa perfecta y poner solución a problemas tan habituales como el apiñamiento dental, problemas de mordida o de movilidad dental entre otros, no es un secreto para nadie. Gracias a las gran demanda existente entre los pacientes de nuestra clínica dental en Toledo por este tipo de tratamientos, somos conscientes que una de las principales dudas que surgen está relacionada con la duración de el tratamiento de ortodoncia.

¿Cuánto tiempo dura un tratamiento de ortodoncia?

Por lo general un tratamiento de ortodoncia dura alrededor de 18 meses, aunque este tiempo variará en función del problema a tratar, así como de los diferentes factores que presente cada paciente, ya que hay tratamientos sencillos que duran 12 meses, otros más complejos que requieren de 24 meses, y algunos que llegan a alargarse hasta los 30 o 36 meses.

Asimismo, la duración inicial de la ortodoncia podría variar a lo largo del tratamiento, alargándose o acortándose en el tiempo según una serie de factores como la planificación, el grado de apiñamiento, de la técnica utilizada o de la propia colaboración del paciente.

En cualquier caso, los tratamientos de ortodoncia han mejorado enormemente en cuanto a materiales y tecnología se refiere, lo que ha permitido reducir la duración respecto a años anteriores, cuando había pacientes que debían llevar ortodoncia durante cuatro o cinco años.

Factores que inciden en la duración de la ortodoncia

Correcta planificación:

Una correcta planificación es un factor fundamental para determinar cuánto tiempo habrá que llevar ortodoncia, que incidirá directamente en el éxito o el fracaso del tratamiento.

El éxito de la planificación estará determinado por la fase de estudio del paciente, donde deben realizarse pertinentes pruebas como radiografías o TAC 3D, fotografías y modelos de estudio, que serán claves para conseguir los mejores resultados.

Problemas a corregir:

Los problemas a corregir serán el mayor condicionante a la hora de determinar el tiempo que un paciente deberá llevar ortodoncia.

Si únicamente hay que corregir un problema de apiñamiento dental, el tratamiento no debería tener una duración superior a los 12 meses. Si en cambio el paciente sufre problemas de mordida, por lo general la duración del tratamiento asciende hasta los 18-24 meses.

Edad del paciente:

La edad del paciente también es un factor importante a tener en cuenta, variando enormemente entre un niño y una persona adulta.

Un niño normalmente debe llevar ortodoncia menos tiempo que un adulto, ya que a edades tempranas se pueden conseguir importantes correcciones, en menos tiempo que en la etapa adulta.

Aún así, gracias a la tecnología avanzada que utilizan muchas marcas de brackets, estás diferencias en tiempos entre niños y adultos cada vez se reducen más.

Colaboración del paciente:

Y por último hay que hablar de la propia colaboración del paciente, que será clave no solo para conseguir los mejores resultados, sino también para llevar ortodoncia el menor tiempo posible y evitar posibles problemas durante el tratamiento.

Conclusión

Como ves, el tiempo que hay que llevar no se puede determinar con exactitud sin un diagnóstico previo, puesto que variará en función de cada paciente, del problema a tratar, así como del tipo de ortodoncia. En nuestra clínica te realizaremos todas las pruebas pertinentes y te informaremos del tiempo de duración estimado del tratamiento, para que puedas hacerte una idea y decidir cuál es la opción que más te conviene.

¿Todavía tiene dudas? Pregunte a su dentista de confianza en Clínica Dental Equipo Asensio Aguado, en Toledo.

¿Se pueden poner brackets en dientes de leche?

Muchos padres se preguntan si se pueden poner brackets cuando todavía hay dientes de leche en boca. La respuesta es sí. No obstante, los pacientes por lo menos tienen que tener erupcionados los incisivos centrales permanentes superiores o inferiores (sobre los 8-9 años). Este tipo de tratamiento se llama brackets de primera fase u ortodoncia interceptiva. Tratamos de manera precoz para prevenir que se instaure una maloclusión (mala posición de dientes y/o mordida) mucho más difícil de tratar más adelante.

¿Qué ventajas tienen los brackets?

Son casos en los cuales, si no realizáramos ningún tratamiento a edades tempranas serían mucho más complicados y largos de tratar más adelante. Además al contrario de lo que cabría pensar, los niños a la edad de 8-9 años son muy colaboradores y suelen llevar los brackets con mucha ilusión. Además los huesos están “blanditos” y los dientes se mueven bien y rápido.

¿Es conveniente la ortodoncia?

Lo cierto es que hay algunos casos en los que es necesario poner ortodoncia cuando todavía quedan algunos dientes de leche. ¿Cuáles son estos casos? Por ejemplo, cuando un incisivo lateral no tiene espacio para salir. Esto sucede cuando por ejemplo los dientes de leche están muy juntos, y al erupcionar el “paleto” o incisivo central permanente, se cae no solo el incisivo de leche sino también el diente de al lado, dejando sin espacio al incisivos lateral (ver foto).

 

Muchas veces solo con expandir el paladar se hace espacio para que salga un diente, pero a veces esto no es suficiente y hay que poner brackets en dentición mixta (algunos brackets van pegados en dientes de leche y otros en dientes definitivos).

Otras situaciones en las que puede ser necesario poner brackets en dientes de leche es cuando hay un incisivo central que no sale, por ejemplo si está “incluido” porque haya sufrido un traumatismo en el pasado. En estos casos no solo hay que abrir el espacio sino que hay que usar los brackets como anclaje para traicionar o “tirar” para bajar el diente.

¿Es malo poner brackets en dientes de leche?

No, no es malo, simplemente pueden despegarse con mayor facilidad los brackets en estos dientes porque son más pequeños y el esmalte tiene otra composición. A veces estos dientes se caen antes de lo normal por las fuerzas que soportan pero esto no supone ningún problema si lo tenemos previsto.

¿Es malo poner brackets en los dientes permanentes si la raíz no se ha terminado de formar?

Es fundamental aplicar fuerzas leves y hacer tratamientos cortos cuando el paciente está en dentición mixta, así como realizar un estudio completo analizando las radiografías, fotos y modelos de estudios.

¿Necesitará brackets en el futuro mi hijo?

Es muy importante explicar a los padres que el llevar una 1ª fase de ortodoncia no significa que no vaya a necesitar brackets cuando cambie todos los dientes. Lo cierto es que depende del caso, y de la falta de espacio que tenga el paciente. En cualquier caso, después de la 1ª fase de brackets se harán visitas cada seis meses para ir valorando el recambio dentario y en caso de que necesite brackets cuando tenga todos los dientes definitivos con seguridad será un tratamiento mucho más corto, sencillo y conservador (sin extracciones) que si dejamos que se instaure la maloclusión.

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Preguntas frecuentes sobre ortodoncia infantil

Como adultos tenemos muy claro cuándo necesitamos la ortodoncia. Vemos nuestros dientes mal colocados y sin espacio, y enseguida somos conscientes del efecto poco estético que esto provoca en nuestra sonrisa y la dificultad en ocasiones para realizar una correcta higiene. En niños o incluso adolescentes se suelen generar más dudas, ya que entran en juego factores como el recambio dental (con dientes de leche surgen dudas sobre su necesidad) y el crecimiento óseo. Además, ciertos problemas que en la infancia se solucionan con ortodoncia necesitan tratamientos quirúrgicos más complejos cuando el desarrollo se ha completado. Hoy vamos a responder a preguntas frecuentes sobre ortodoncia infantil:

¿A qué edad podemos empezar un tratamiento de ortodoncia infantil?

En general, el tratamiento de ortodoncia empieza cuando ya han salido los dientes definitivos. La edad varía según el desarrollo de cada niño, pero orientativamente puede ser a los 11-12 años. La realidad es que las necesidades de cada niño/niña son individuales y las alteraciones de crecimiento pueden obligar a iniciar el tratamiento en edades tempranas, a los 6-7 años, por ejemplo en lo que se conoce como mordida cruzada, o por asimetría ósea.

Cabe destacar que la ortodoncia a una edad temprana, en el caso de necesitarla, es más eficaz que si esperamos a la edad adulta. Por eso la prevención en estos casos y un diagnóstico precoz pueden evitar un tratamiento más difícil y largo en un futuro.

¿Qué tipos de ortodoncia existen?

Hay básicamente dos tipos de ortodoncia infantil, que dependerán de la edad del niño y de cuál sea el problema a tratar.

La ortodoncia interceptiva, ya mencionada, se suele utilizar para prevenir y tratar problemas relacionados con la posición de los huesos maxilares, pero no sirve para cualquier alteración o problema. Por norma general se trata de aparatos de ortodoncia removibles, es decir, de quita y pon.

Se deben llevar un mínimo de entre 4 y 6 horas diarias y durante la noche, aunque es importante remarcar que el tratamiento será más rápido y efectivo cuantas más horas al día se lleve puesto.

Por otro lado, la ortodoncia fija está indicada cuando ya han salido todos los dientes definitivos (excepto las muelas del juicio, que pueden salir mucho más tarde durante la edad adulta). Son conocidos como brackets, y los más solicitados son los brackets estéticos fabricados en materiales cerámicos.

¿Cuánto dura un tratamiento de ortodoncia infantil?

La duración del tratamiento dependerá de diferentes factores, como la edad del niño, el tipo de problema, e incluso la disciplina del paciente en el caso de la ortodoncia removible.

Lo que sí es seguro es que cuanto antes se inicie el tratamiento, más rápido y efectivo será, como hemos comentado antes, ya que los huesos todavía son moldeables y la posición de los dientes se corrige con más facilidad. Normalmente el tratamiento debería durar entre 12 y 30 meses.

¿Qué cuidados especiales necesitan los niños que llevan ortodoncia?

Es extremadamente importante la higiene dental en un niño que lleva ortodoncia, ya que los restos de comida que se acumulan en los brackets favorecen la acumulación de placa dental y la aparición de caries.

En el caso de aparatos removibles, tienen que cepillarse los dientes antes de colocarlos y cuando se los quitan. También hay que prestar atención a la limpieza del propio aparato.

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Nervio dental y dolor de muelas

Todos hemos escuchado alguna vez la expresión “Es peor que un dolor de muelas”. Este dolor está producido normalmente por un nervio dental dañado en la pulpa de las piezas molares. Vamos a ver qué causa el dolor y cómo se previene y se trata esta afección.

¿De dónde viene el dolor de muelas?

Inflamación de la pulpa

En la parte más interna de cada diente hay un área denominada pulpa.

La pulpa es un complejo vasculonervioso que contiene:

  • La sangre
  • El suministro
  • El nervio del diente

La pulpitis es una afección que causa una inflamación dolorosa de la pulpa. Puede ocurrir en uno o más dientes y es causada por bacterias que invaden la pulpa del diente, provocando su hinchazón.

Hay dos formas de pulpitis: reversible e irreversible.

  • La pulpitis reversible se refiere a casos en los que la inflamación es leve y la pulpa del diente permanece lo suficientemente sana como para salvarla y revertir la inflamación. La pulpitis irreversible ocurre cuando la inflamación y otros síntomas, como el dolor, son severos y no se puede salvar la pulpa.
  • La pulpitis irreversible puede provocar un tipo de infección llamada absceso periapical. Esta infección se desarrolla en la raíz del diente, donde provoca la formación de una bolsa de pus. Si no se trata, esta infección puede extenderse a otras partes, como son los senos nasales o el hueso alveolar.

Síntomas de la pulpitis

Ambos tipos de pulpitis causan dolor, aunque el dolor causado por la pulpitis reversible puede ser más leve y producirse sólo al comer. El dolor asociado con la pulpitis irreversible suele ser más severo y ocurrir durante el día y la noche.

Otros síntomas de ambas formas de pulpitis incluyen:

  • Inflamación
  • Sensibilidad a los alimentos fríos y calientes
  • Sensibilidad a los alimentos muy dulces

La pulpitis irreversible puede incluir síntomas adicionales de infección, como fiebre, ganglios linfáticos inflamados, mal aliento y, en consecuencia, mal sabor de boca.

¿Cómo se produce el dolor?

En un diente sano, las capas de esmalte y dentina protegen a la pulpa de infecciones. La pulpitis ocurre cuando estas capas protectoras se ven comprometidas, lo que permite que las bacterias lleguen a la pulpa y provoquen inflamación. La pulpa permanece atrapada dentro de las paredes del diente, por lo que dicha inflamación causa presión y dolor, además de infección.

Las capas de esmalte y dentina pueden dañarse por varias posibles causas como son la caries, un traumatismo en el diente, una fractura del diente que deja expuesta la pulpa, un trauma repetitivo causado por problemas dentales, como son la desalineación de la mandíbula o bruxismo.

Cualquier cosa que aumente el riesgo de caries o tener ciertas afecciones médicas, como diabetes, puede aumentar el riesgo de pulpitis.

Los niños y los adultos mayores también pueden tener un mayor riesgo, pero esto está determinado en gran medida por la calidad del cuidado dental y los hábitos de higiene bucal.

Los hábitos de estilo de vida también pueden aumentar el riesgo de pulpitis, como son los malos hábitos de higiene bucal, no cepillarse los dientes después de las comidas y no acudir al dentista para revisiones regulares, comer una dieta alta en azúcar o consumir alimentos y bebidas que promuevan la caries dental, como los carbohidratos refinados, tener una profesión o pasatiempo que aumente el riesgo de impacto en la boca, como son los deportes de impacto como el boxeo o el hockey, y el bruxismo crónico.

Diagnóstico

  1. Para diagnosticar correctamente una pulpitis, el dentista examinará los dientes. y tomará una o más radiografías para determinar el grado de caries e inflamación de los dientes.
  2. También puede realizar una prueba de sensibilidad para ver si se siente dolor o malestar cuando el diente entra en contacto con estímulos calientes, fríos o dulces. El alcance y la duración de la reacción a los estímulos pueden ayudar al odontólogo a decidir si la pulpa se ha visto afectada.
  3. Una prueba adicional de percusión en los dientes, utilizando un instrumento liviano y sin filo para golpear suavemente el diente afectado, puede ayudar al dentista a determinar el alcance de la inflamación.

Tratamiento

Los posibles tratamientos varían dependiendo de si la pulpitis es reversible o irreversible.

En una pulpitis reversible, el tratamiento de la causa de la inflamación debería resolver los síntomas. Por ejemplo, si existe una caries, al eliminar el área cariada y restaurarla con un relleno, se debería aliviar el dolor.

En cambio, ante una pulpitis irreversible, el odontólogo puede recomendar la necesidad de eliminar el nervio del diente afectado. Si es posible, el diente puede salvarse mediante un procedimiento llamado endodoncia. La primera parte de este tratamiento de conductos, se denomina pulpectomía y consiste en la extracción de la pulpa, dejando el resto del diente intacto. Una vez que se extrae la pulpa, el área hueca dentro del diente se desinfecta, se rellena y se sella.
Si este tratamiento no es viable por la situación de la pieza, será necesario extraer todo el diente.

¿Cómo calmar el dolor?

El manejo del dolor, tanto antes como después del tratamiento, generalmente se realiza con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Estos alivian el dolor y la inflamación. El odontólogo prescribirá el analgésico y la dosis adecuada para cada caso.

La pulpitis a menudo se puede evitar practicando una buena higiene bucal y visitando al dentista con regularidad.

También puede ayudar a evitar la pulpitis eliminar o reducir de nuestra dieta los dulces, los refrescos azucarados y los caramelos.

Si se padece bruxismo, un protector dental también puede ayudar a proteger los dientes.

Es importante consultar con el odontólogo lo antes posible si aparece algún dolor en la boca. Si existe una pulpitis, tratarla temprano puede ayudar a prevenir que se convierta en irreversible, siendo el tratamiento más complicado y el pronóstico peor.

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Queilitis angular: causas y tratamiento de las boqueras

La queilitis angular, más comúnmente conocida como boqueras, es una afección de la piel que cursa con dolor e inflamación y cuya causa más común es la infección por cándida.

Se presenta como parches rojizos y fisurados en las uniones de los labios superior e inferior, es decir en las comisuras de la boca. Puede aparecer en una de las comisuras o en ambas a la vez, aunque por lo general es bilateral.

Generalmente se produce de forma secundaria a la supresión inmunitaria, que puede ser local o sistémica, incluidos los extremos de edad, recién nacidos y ancianos, enfermedades inmunocomprometidas y el uso crónico de esteroides y antibióticos sistémicos

Estas lesiones suelen ser molestas y dolorosas. La humedad debida a la acumulación de saliva en las comisuras de la boca favorece el crecimiento del hongo Candida, que es una de sus causas.

Causas de las boqueras

Existen algunos hábitos que pueden contribuir a que exista una acumulación de saliva en la zona y en consecuencia las comisuras estén permanentemente húmedas y aparezca las boqueras o queilitis angular de manera crónica:

  • El uso de dentaduras postizas.
  • Humedecer los labios de manera continua.
  • Morderse las comisuras.
  • Las arrugas faciales en las comisuras y a lo largo del pliegue nasolabial.

Es un hallazgo común en pacientes que han perdido múltiples dientes posteriores provocando que la mordida se colapse y se produzca la pérdida de la dimensión vertical de la oclusión, de modo que las mejillas se doblan sobre sí mismas en las esquinas.

Otras causas: los déficits nutricionales

También se ve en pacientes con déficits nutricionales. Las deficiencias de hierro, ácido fólico, tiamina, riboflavina y vitamina B12 también son factores de riesgo relacionados con la aparición de boqueras.

Las boqueras también pueden aparecer cuando los labios están secos y agrietados por cualquier causa. La toma de medicamentos que producen sequedad oral también son un factor de riesgo para la aparición de estas lesiones.

Síntomas de las boqueras

La queilitis angular o boqueras pueden provocar los siguientes síntomas y signos en las comisuras de la boca:

  • Grietas y fisuras dolorosas que empeoran al abrir la boca
  • Ampollas, erosiones, supuración y formación de costras
  • Enrojecimiento y oscurecimiento de la piel
  • Sangrado

Origen de la queilitis angular: hongos y herpes labial

Es importante diferenciar las boqueras producidas por hongos de las producidas por un herpes labial. La infección por cándida solo afecta las comisuras de la boca. En cambio, el herpes labial se puede presentar en cualquier lugar a lo largo del labio o la línea del labio y no generalmente en ambas comisuras de la boca de manera simultánea.

El herpes labial suele comenzar con picor o dolor que da lugar a la aparición de un conjunto de ampollas pequeñas y dolorosas. A diferencia de la queilitis angular, el herpes labial es contagioso y puede transmitirse a otra persona a través del contacto cercano. El virus del herpes simple causa herpes labial, pudiendo ser tratado con medicamentos antivirales.

Tratamiento para las boqueras

El diagnóstico de la boquera se realiza clínicamente basándonos en la historia clínica y el examen. El cultivo de muestras tomadas de las comisuras de la boca puede revelar la presencia del hongo cándida, pero también infección por estafilococo aureus y herpes simple (herpes labial). La biopsia de piel no suele ser necesaria.

En la mayoría de los casos, no se necesitan tratamiento específico, resolviéndose por sí solas al poco tiempo.

Como medidas generales cabe destacar el mantener una buena hidratación general, usar bálsamo labial espeso aplicándolo con frecuencia y usar antisépticos tópicos para evitar sobreinfecciones.

Como medidas específicas, según la causa, las opciones de tratamiento oral y tópico dependerán del origen principal.

Es importante que el médico o el odontólogo diagnostique bien la causa de la infección, ya que las infecciones por hongos, por ejemplo, no responderán a los antibióticos.

En la mayoría de los casos, se puede determinar si la infección es bacteriana o se debe a un hongo observando el área afectada. También tomando una muestra de la comisura de la boca y realizando un cultivo se puede establecer el crecimiento de hongos, bacterias o virus.

Dependiendo de los resultados, el médico o el odontólogo prescribirá antibiótico tópico durante 1 o 2 semanas, medicamentos antimicóticos aplicados en las comisuras de la boca 3 veces al día durante 2 semanas o un medicamento antiviral oral.

En combinación con el tratamiento antimicrobiano, también se puede recetar un corticoide tópico de dosis baja si la piel está significativamente inflamada para así ayudar a reducir la hinchazón y colaborando en la curación de la lesión.

Si no desaparecen por sí solas, generalmente sí son curables y rara vez producen cicatrices o pigmentación permanente de la piel. La mejoría de la lesión generalmente se ve en los primeros días de tratamiento y generalmente se resuelve en dos semanas.

La aparición repetida de queilitis angular o boqueras es común, especialmente en aquellos casos donde los factores de riesgo no se corrigen.

Es importante mantener el área limpia y seca. Hay que evitar chupar el área y no permitir que la saliva se asiente en las comisuras de la boca.

Rectificar dentaduras postizas mal ajustadas y corregir una maloclusión ayudará a evitar que la aparición de boqueras sea recurrente.

Los rellenos inyectables como el colágeno o ácido hialurónico, también pueden ayudar a mantener tersos los labios caídos, elevando las comisuras y en consecuencia evitando que se produzcan pliegues donde sea más propensa la acumulación de saliva.

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Cómo tener los dientes blancos siempre, en 10 pasos

El color de nuestros dientes se encuentra entre los temas más demandados a nivel bucal. Por eso mismo queríamos hacer un artículo con algunos consejos para poder mantener nuestra sonrisa blanca a corto y largo plazo.

En casa podemos seguir unos hábitos de higiene bucodental que nos permitan mantener nuestros dientes más blancos durante mucho tiempo. A su vez, existen determinados tratamientos para blanquear tus dientes que harán que consigas el tono que deseas o que más se adecúe a tus características.

Pero, antes de entrar en detalle, queremos explicarte qué son los tonos de blanco en tus dientes y por qué tus dientes pueden quedar manchados con el paso del tiempo.

Tonos de blanco en los dientes

Existen cuatro rangos diferentes que dividen el color de los dientes y que nos sirven como guía. Se tratan de los A (marrón rojizo), B (amarillo rojizo), C (gris) y D (gris rojizo).
Cada rango dispone de niveles diferentes de claridad y oscuridad. Estos niveles, junto a este rango, conforman un cuadro en el que se encuentran y representan todos los posibles colores que pueden disponer un diente.

Por otro lado, se debe tener claro que, alrededor del 70% de la población, dispone de dientes naturales que se encuentran en rangos de blanco promedio (denominados como A3).

¿Por qué se manchan los dientes?

Las manchas en los dientes pueden aparecer por múltiples razones. Un deterioro en nuestro esmalte hará que nuestros dientes se vean más amarillos. Los alimentos ácidos, el bruxismo o cepillarnos los dientes con gran fuerza puede deteriorar nuestro esmalte y hacer que nuestros dientes pierdan su color natural.

Por otra parte, el consumo de alimentos como café, el alcohol o hábitos como fumar, hará que nuestros dientes se vean marrones.

Finalmente, también pueden aparecer manchas blancas en nuestra dentadura si disponemos de zonas descalcificadas. Esto puede anunciar que nuestro diente tendrá una caries futura. A su vez, el uso de productos de manera inapropiada con exceso de flúor en los niños puede provocarles manchas blancas por fluororis dental.

Consejos para conseguir los dientes blancos

Cuidar nuestros hábitos de higiene bucodental, nuestra alimentación, evitar hábitos nocivos como fumar o beber alcohol… son algunos de los consejos que harán que nuestra boca luzca en perfecto estado. No hay que olvidarse que se debe visitar al dentista cada 6 meses o, como mínimo, una vez al año para que nuestro cuidado bucodental sea perfecto.

A continuación te desarrollamos en profundidad los sencillos pasos que debes realizar para que tus dientes permanezcan lo más blancos posibles durante el máximo tiempo.

1. Cuida tu limpieza bucal

Como bien sabemos, la limpieza bucal diaria junto con limpiezas bucales profesionales periódicas son las principales herramientas para acabar con el sarro y la placa de nuestros dientes. Estos dos componentes pueden hacer que se vean los dientes de un color amarillento debido a la película adherente que forma encima del diente. Por lo tanto, la limpieza tendrá un papel muy importante para que nuestros dientes siempre se mantengan blancos.

2. ¡Cuidado con los alimentos que manchan tus dientes!

Como bien sabemos, hay alimentos que, al masticarlos, pueden variar la coloración natural de los dientes. Entre ellos se encuentran los más comunes como el café, el té y los vinos (tinto y blanco).

No obstante, no podemos olvidarnos de algunos no tan conocidos pero que, sin lugar a dudas, pueden decolorar tu sonrisa. En este caso hablamos de alimentos ácidos como la naranja y el limón, frutas y verduras con colores intensos como las frambuesas y la remolacha, los refrescos carbonatados, las bebidas energéticas y algunas salsas como el ketchup y la salsa de soja.

Por lo tanto, intenta evitar estos alimentos y, si lo consumes, realiza una buena higiene bucal justo después. Una buena práctica sería usar una pajita para evitar que el líquido esté en contacto con los dientes frontales. Lee este artículo si quieres saber cómo cepillarte los dientes correctamente.

3. Añade a tu dieta alimentos que tengan propiedades blanqueadoras

Cómo tener los dientes blancos

Acabamos de ver alimentos que pueden manchar nuestra dentadura, pero ¿existen alimentos que puedan contribuir a su blanqueamiento? La respuesta es que sí.
Entre ellos encontramos:

  • El brócoli y la coliflor: requieren mucha masticación, haciendo que el cuerpo segregue más saliva y actúe como un limpiador natural.
  • Las fresas: contienen una enzima que hace que los dientes estén más blancos.
  • Los lácteos: su ácido láctico fortalecen el esmalte de los dientes y los blanquea.
  • Las manzanas: al masticarlas limpiamos la boca.
  • El apio: contribuye a mantener los dientes blanco y las encías sanas.

4. Las propiedades del vinagre de manzana

El vinagre de manzana tiene propiedades blanqueadoras naturales. Aunque los resultados no sean instantáneos, realizar enjuagues durante varias semanas con vinagre de manzana nos ayudará a eliminar las manchas y blanquear los dientes. No obstante, hemos de utilizar esta técnica con moderación ya que su uso excesivo podría dañar los dientes debido a su concentración ácida.

5. Cambia el cepillo dental cada 3 meses

Tu cepillo de dientes manual o tu cabezal en un cepillo eléctrico debe ser cambiado en un máximo de tres meses. Se trata de un elemento que dispone de multitud de bacterias que trasladarás a tu boca, además de perder eficacia en tu cepillado diario.

6. Evita cepillarte con fuerza

Un cepillado agresivo hará que tu esmalte sufra y, por tanto, tus dientes se puedan volver más amarillos. Debes vigilar que las cerdas de tu cepillo, además de que estén en perfecto estado, no apliquen demasiada fuerza a tus dientes.

7. Utiliza hilo dental

Al menos una vez al día. Eliminarás restos de alimentos de tus dientes, muelas y encías que quedaban ocultos o bien no se han podido eliminar con el cepillado.

8. Enjuágate con colutorios

La utilización de colutorios o enjuagues bucales eliminará las bacterias restantes de tu boca tras el cepillado además de proporcionarte un aliento fresco y una sensación de limpieza. Recuerda que también puedes utilizar una pasta de dientes blanqueadora una o dos veces a la semana para evitar el color amarillento.

9. Mantén limpia tu lengua

Además de los puntos anteriores, es esencial que cuidemos y mantengamos la higiene de nuestra lengua. Para ello podemos utilizar raspadores de lengua por las mañanas, de esta manera eliminaremos la placa bacteriana generada durante la noche mientras dormimos.

10. ¿Tienes los dientes muy manchados?

Si tienes los dientes muy manchados o amarillentos y no mejoran con estos consejos que te hemos dado, da el paso y realízate un blanqueamiento dental. Una vez realizado el blanqueamiento, ¡no te olvides de aplicar estos consejos que te hemos dado!

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Miedo al dentista: cómo superarlo en niños y adultos

La ansiedad y miedo al dentista son extremadamente comunes. Las personas que la sufren, a menudo posponen la visita al dentista durante años o incluso décadas, tolerando infecciones, dolor o incluso dientes rotos y antiestéticos.

Las personas que acuden muy tensas al dentista, tienden a tener un umbral de dolor más bajo. Esto significa que pueden sentir dolor con mayor facilidad en comparación con otras personas. Es posible que necesiten anestesia adicional u otros tratamientos para el dolor.

¿Cuáles son las razones de tener miedo al dentista?

Las principales razones para desarrollar este miedo al dentista son el miedo al dolor, los sentimientos de impotencia y pérdida de control, la vergüenza o las experiencias negativas del pasado.

Cómo identificar la fobia de ir al dentista

¿Crees que sufres ansiedad por ir al dentista? Algunos signos que podrían significar que sufres ansiedad dental son:

  • Sudoración.
  • Aumento del ritmo cardiaco.
  • Nerviosismo.
  • Bajada de la presión arterial.

Intentar superar el miedo de ir al dentista es importante para mantener una higiene dental correcta, evitando la placa y el sarro y previniendo enfermedades. En la mayoría de los casos es posible que las personas superen la fobia por su cuenta, buscando asesoramiento o encontrando un dentista adecuado.

Consejos para superar el miedo a ir al dentista

Los siguientes consejos pueden ayudar a superar el miedo a ir al dentista:

  • Acudir acompañado con alguien de confianza
  • Buscar una distracción, como escuchar música
  • Realizar técnicas de relajación como la respiración controlada o la relajación muscular progresiva
  • Valorar junto con el dentista la posibilidad de usar sedación para realizar el tratamiento

Qué hacer cuando son niños quienes tienen miedo al dentista

Cuando son los niños los que tienen miedo al dentista, es importante que los padres eviten contarles sus propias aprensiones, y prepararlos para las visitas al dentista con información positiva sobre qué se van a encontrar.

Por ejemplo, una buena práctica es no retrasar la primera visita al dentista. Siempre es recomendable tener un primer contacto temprano eligiendo, además, un profesional que transmita seguridad.

El uso frecuente de refuerzos positivos para elogiar a los niños después de comportarse bien en la consulta del dentista puede influir en su comportamiento durante el resto de la visita o en las futuras visitas.

Por ello, si el niño coopera y completa con éxito el procedimiento, es importante recompensarlo con algún regalo o elogios verbales para demostrar que se está agradecido y orgulloso de su esfuerzo y buen comportamiento.

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Absceso dental y periapical: qué es y tratamientos

Un absceso dental es una acumulación de pus alrededor de la raíz de un diente causada, generalmente, por una infección de tipo bacteriano que se ha extendido desde el diente a los tejidos circundantes.

Este tipo de patología necesita tratamiento urgente por parte del odontólogo, ya que un absceso dental no desaparecerá por sí solo.

Tipos de absceso dental

Existen varios tipos de abscesos dentales, los cuáles en función de sus características tendrán mayor o menor gravedad y los síntomas estarán localizados en diferentes zonas:

  • Absceso gingival: el absceso se encuentra únicamente en el tejido de la encía y no afecta al diente ni al ligamento periodontal.
  • Absceso periodontal: este absceso comienza en las estructuras de tejido óseo de soporte de los dientes.
  • Absceso periapical: este absceso comienza en la pulpa blanda del diente.

Causas y síntomas de los abscesos periapicales

Los abscesos periapicales tienen como causa principal la caries dental. En primer lugar, la caries comienza afectando la capa más exterior del diente, el esmalte, mientras avanza y va afectando el resto de capas del diente.

Tras el esmalte, la capa que se ve afectada es la dentina. Si la caries continúa, se verá afectada la pulpa interna del diente, llegando a infectarse si no se trata.

Este proceso se conoce como pulpitis. A medida que la pulpitis empeora, las bacterias pueden llegar al hueso que rodea al diente, llegando a provocar la aparición del absceso periapical.

El principal síntoma de un absceso dental es el dolor. Puede ser un dolor punzante y, a menudo, intenso. El dolor puede comenzar de forma repentina y volverse más intenso durante las siguientes horas o días. En algunos casos el dolor puede irradiarse al oído y al cuello.

Otros signos de un absceso dental pueden ser:

  • Dolor intenso de un diente o dolor en la encía adyacente
  • Enrojecimiento dentro de la boca
  • Sensibilidad a alimentos y bebidas fríos o calientes en el área afectada
  • Mal sabor de boca
  • Dificultad para abrir la boca y masticar alimentos
  • Inflamación del lado de la cara afectado
  • Sensación de malestar general
  • Fiebre

¿Cómo se desarrolla un absceso dental?

El cuerpo ataca cualquier tipo de infección con la formación de una gran cantidad de glóbulos blancos. El pus es la acumulación de esos glóbulos blancos, tejido muerto y bacterias. En ciertas ocasiones, el pus de una infección dental se propaga desde la punta de la raíz a través del hueso hasta las encías, de modo que las encías se hinchan cerca de la raíz del diente. La inflamación provocada por el acúmulo de pus suele ser la causa de un dolor intenso y constante que empeora al masticar.

Dependiendo de la ubicación del diente, la infección puede extenderse más a los tejidos blandos provocando lo que se denomina celulitis, causando inflamación en el hueso maxilar o en la mandíbula, en el piso de la boca o en el área de las mejillas. Eventualmente, el tejido puede romperse permitiendo que el pus drene hacia el exterior.

El tratamiento de un absceso debe realizarse de inmediato para minimizar las posibilidades de propagación de la infección, drenando el pus, lo que puede requerir la extracción del diente o un tratamiento de conductos o endodoncia. Los antibióticos ayudan a inactivar la infección, pero lo más importante es eliminar la causa de dicha infección que, en el caso de los abscesos periapicales, suele ser la pulpa enferma del diente.

Tratamientos para el absceso periapical

Cualquier persona con síntomas relacionados con un absceso dental debe consultar a un odontólogo de inmediato. Si no se puede ir a un dentista, es recomendable visitar a un médico de familia.

El médico no podrá tratar el absceso, pero puede recetar antibióticos y analgésicos, y aconsejar sobre el cuidado personal y el control del dolor hasta que el odontólogo pueda realizar el tratamiento necesario. En caso de que tengas dudas, te recomendamos que hables con un especialista para que atienda tu consulta.

Los abscesos dentales, pueden requerir en primer lugar, de su drenaje. Para ellos, tras la aplicación de un anestésico local, se procederá a la incisión del absceso permitiendo la salida del pus acumulado

Absceso dental y endodoncia

El tratamiento específico de un absceso periapical puede implicar la endodoncia o el tratamiento de conductos para eliminar la pulpa afectada del diente, que es la que ha provocado la aparición del absceso. En ocasiones, si el diente está muy destruido, el tratamiento de conductos no podrá realizarse, siendo el tratamiento de elección la extracción de la pieza dentaria y la posibles colocación de un implante.

El manejo del dolor mediante paracetamol, ibuprofeno o aspirina en estos casos pueden ayudar a reducirlo mientras se espera a recibir el tratamiento adecuado. Siempre es importante seguir cuidadosamente el prospecto del medicamento. Los analgésicos solo deben tomarse para reducir el dolor y no pueden reemplazar la visita al dentista.

Para evitar que la infección se propague, el médico de cabecera o el odontólogo prescribirán antibióticos, pudiéndose tomar junto con analgésicos.

Los abscesos pueden provocar una serie de complicaciones, complicaciones que normalmente solo ocurren si el absceso no se trata. Sin embargo, pueden darse incluso después de un tratamiento aparentemente efectivo, aunque suele ser muy raro. Estas posibles complicaciones incluyen el desarrollo de quistes dentales, osteomielitis o sinusitis maxilar.

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Estomatitis: tipos, causas y tratamientos

La estomatitis es el término general para describir una boca inflamada, dolorida y con presencia de úlceras bucales. Puede alterar la capacidad de una persona para comer y hablar.

La estomatitis puede ocurrir en cualquier parte de la boca, incluyendo el interior de las mejillas, la encía, la lengua, los labios y el paladar.

Causas de la estomatitis

la estomatitis

Sus causas son muy variables. A continuación veremos algunas de las principales:

  • Infección local: sufrir una infección en una herida, llaga o rozadura en la boca puede desencadenar en estomatitis.
  • Enfermedad sistémica: padecer una enfermedad que afecte a los tejidos y órganos puede ser otra de las causas.
  • Un irritante físico o químico: causado por un producto o sustancia que pueda dañar la boca.
  • Una reacción alérgica: las alergias, en función de cómo afecten a la persona en cuestión, podrían provocar esta inflamación.
  • Estrés: aunque parezca que no tienen relación entre sí, el estrés también puede ser una de las causas de la estomatitis.

En muchos casos las causas son idiopáticas (irrupción espontánea de causa desconocida).

Además infecciones como la candidiasis o la mononucleosis pueden ser causas de estomatitis, que se muestran por ejemplo, con la aparición de manchas rojas en el paladar.

Sus diferentes tipos

Existen diferentes tipos de estomatitis en función de cómo se presentan sus síntomas:

  • Estomatitis aftosa: Se caracteriza por la presencia de úlceras blancas o amarillentas con un anillo externo rojo. Generalmente, aparecen en las mejillas, la lengua o el interior del labio.
  • Estomatitis herpética: Se caracteriza por la presencia de llagas llenas de líquido que se producen en o alrededor de los labios. Rara vez se forman en las encías o en el paladar. Se suelen asociar con síntomas de hormigueo, sensibilidad o ardor antes de que aparezcan las úlceras.
  • Estomatitis angular: También conocida como queilitis angular es una condición que causa manchas rojas e inflamadas en las comisuras de la boca donde los labios se juntan y forman un ángulo. Puede aparecer en un lado de la boca o en ambos lados al mismo tiempo.

Tratamientos necesarios

El tratamiento de la estomatitis depende en gran medida de la causa que la provoca, por lo que como medida principal habría que tratar dicha causa mediante medicamentos específicos si la causa es por infección viral, bacteriana o por hongos.

Pero si la causa se desconoce, el tratamiento debe ir encaminado a aliviar los síntomas. Si tienes dudas sobre cuál puede ser la causa de estomatitis, te recomendamos que pidas una cita online para que uno de nuestros especialistas pueda ofrecerte el mejor diagnóstico personalizado.

Los tratamientos destinados a aliviar los síntomas de la estomatitis pueden incluir:

  • Un aumento en el consumo de líquidos.
  • Toma de analgésicos como el paracetamol para la fiebre y el dolor.
  • Medicamentos tópicos para disminuir el dolor.

Además, es importante no dejar de mantener una buena higiene oral para evitar una sobre infección secundaria y usar agentes tópicos o enjuagues como anestésicos, coberturas protectoras o incluso antiinflamatorios.

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